lunes

Una verdad inconveniente sobre la industria alimentaria: Fed Up

Este documental aborda el importante tema de la mala alimentación en Estados Unidos. Sin embargo es un tema que ha trascendido a este país pues su dieta se ha impuesto a lo largo y ancho del planeta, y a lo largo y ancho de nuestros cuerpos. 

Con evidencia cuantitativa, entrevistas a expertos y una mirada humana a quienes padecen los efectos de la industrial global alimentaria, Fed Up muestra cómo la obesidad y las enfermedades crónico-degenerativas son efecto de un proyecto de consumo alimentario que carece de nutrientes y abunda en azúcares y carbohidratos. 

¿Para qué? ¿A quién le conviene tener un planeta lleno de gente obesa y enferma? ¿Por qué la industria alimentaria se niega a modificar sus maneras de producir, procesar y publicitar sus productos? ¿Por qué los gobiernos no atienden las demandas de una alimentación adecuada y facilitan que los grandes corporativos definan y decidan nuestra dieta tres veces al día? ¿Qué puede hacer el consumidor? Estas preguntas guían el argumento de este documental dando luz sobre algunos de los fenómenos más importantes relacionados al actual y global régimen de comida. 


jueves

Mal comidos...

En este programa de Rompeviento TV, Televisión por Internet, Héctor Javier Sánchez, conversa con Soledad Barruti autora del libro "Mal Comidos. Cómo la industria alimentaria argentina nos está matando" y con Marcos Arana investigador del Instituto Nacional de Nutrición e integrante del Proyecto AliMente. En la conversación se puede apreciar que cualquier parecido del caso argentino con la realidad mexicana no es mera coincidencia, sino la expresión de cómo opera la industria alimentaria mundial promoviendo que muchos países empiecen a compartir cada vez más los mismos problemas alimentarios reflejados en la pérdida de la agro-diversidad y el deterioro de los recursos naturales, en los cambios de hábitos y dietas en plazos muy cortos y en los negativos efectos a la salud. 





























Proyecto AliMente: https://www.facebook.com/pages/Proyecto-AliMente/297076850422621

martes

Confesiones I

Nunca te dijo que durante aquel periodo cuando decía sentirse sola y confundida recurría a ese sitio que tu odiaste la única vez que entraste. Era ese bar en donde servían vodka en tarros de cerveza y la música balcánica ensordecía a una marea de gente con pinta de tribu eslava que no se distinguía entre sí a pesar de sus diferencias. Ese sitio que a ti no te gustó por lo ruidoso de su asistencia: grupos de inmigrantes del este de Europa que hablaban lenguas eslavas que tu no entendías. La mayoría eran hombres jóvenes y mal vestidos que se gastaban su sueldo de obreros o lavaplatos en beber hasta desmayarse.

Tampoco te dijo que ella volvió varias veces. Que conoció al tipo que atendía la barra, que se recomendaban música y hablaban de películas. Que se hizo parte de un grupo de serbios, croatas y bosnios que ahí olvidaron sus diferencias a pesar de no haber sobrevivido sus traumas. Que estos la invitaban a beber y la invitaron varias veces a sus camas.

Durante aquel tiempo, cuando la encontrabas deprimida o sin ganas de hacer nada, mientras tu tenías otros planes y la dejabas sola, ella se duchaba, se arreglaba, tomaba su bicicleta y se iba a ese bar para encontrarse con sus "amigos del este", como les decía en clave para no entrar en detalles.

No te dijo que por varios meses ese lugar era su refugio. Le daba pena decirte que se convirtió en la mujer de todos la noche en la que uno de ellos -guapo y simpático- la sedujo. Se la llevó al baño del bar para encerrarla en un sanitario privado. Ahí ella se dejó hacer sin oponer resistencia y encontró en esa piel, olor, saliva y semen del este algo que pronto se convirtió en un bálsamo.

Nunca te dijo que este primer tipo pronto la hizo famosa en el bar con un nombre que ella se inventó. La mexicana que besa bien y la chupa mejor, a la que le gusta que se la cojan de pie, la que no exige mucho mientras haya un condón de por medio, la que con flexibilidad y destreza se acomoda en un pequeño espacio. Uno en donde encontraba su equilibrio después de pasar por las manos y bocas de los clientes frecuentes que olían a testosterona, a destilado de papas fermentadas y a concentrado de humo de cigarros.

Una noche hizo una apuesta de 200 euros. Uno de ellos la retó, diciendo que no sería capaz de cogérselos a todos. Eran cinco hombres alrededor de la mesa. Se negó a hacerlo con todos a la vez, pero "por turnos podría con ustedes", les dijo.

Así empezó su noche, cuando se fue al baño de los hombres con el primero. Este iba lento y quería mucho "foreplay". El tipo le bajó las medias y las bragas con tranquilidad hasta que empezó a comerle el coño como si estuviera comiéndose un Goulash. De pie contra la pared, ella se mantenía con las piernas abiertas acariciando el cabello de un desconocido con mucha hambre.

Cuando sintió que se venía, lo retiró y le exigió que la penetrara. Puso un pie sobre la tapa del escusado para dejar un espacio más abierto que permitiera que él deslizara dentro lo que tuviera para ella. Pero el hombre se resistía a dejar de lamerle los pliegues internos de la vagina y de presionar con la punta de la lengua el clítoris mientras le metía un dedo en el ano. Se vino en su boca. Cuando él la sintió sacó inmediatamente su pene duro y excitado del pantalón y se masturbó. Se vino mientras ella lo veía a los ojos y él le decía palabras en un idioma que ella era incapaz de entender, pero que le sonaba melodioso.

Salieron juntos del baño. Se acercaron a la mesa donde estaba el resto del grupo. Ella se bebió un trago de vodka antes de regresar al baño con el segundo hombre. Este estaba listo. Se bajó el pantalón y se sentó sobre la tapa del retrete con un enorme miembro apuntando hacia arriba.

Después de ponerle el condón, ella se subió sobre él. Lo montó por varios minutos mientras él le mordía los senos y le apretaba las nalgas. Ella saltaba sobre él permitiendo que la mitad del pene saliera y volviera a entrar. Estaba muy excitada. Este hombre la movía de arriba hacia abajo, pero ella luchaba por moverse de atrás hacia adelante. Conoce los movimientos y el tipo de fricción que necesita. Ella le gritaba con los ojos el placer que estaba sintiendo. Cuando ella le dijo que estaba a punto de venirse, él se apresuró para alcanzarla. Se vinieron juntos viéndose a los ojos como si fueran una pareja de enamorados para quienes el sexo es un ritual sagrado.

Cuando fue a la mesa por el tercero, escogió al tipo guapo con olor a sudor de tres días. Un maleducado que escupía y hacía ruido cuando bebía. Uno que no bien había cerrado la puerta del baño la puso contra la pared, le rompió las bragas y la penetró por el ano. Le jalaba el cabello con una mano y con la otra le tapaba la boca para no escucharla cuando ella dolida gemía hasta que le salieron unas lágrimas. El tipo perdió el control y la penetraba con ira. Por un momento pensó que la estaba violando. Si ella no hubiera experimentando un torrente de flujo en la vagina hubiera seguramente acusado una violación. Cuando el tipo salió del baño ella salió de su shock, y se quedó con la mente en blanco esperando al siguiente pues las piernas no le respondían.

Pasaron varios minutos antes de que llegara un tímido joven rubio que le llevó un vaso con vodka y hielos. Ella se lo bebió de un trago. Le preguntó su nombre y cuántos años tenía. Era un chico de 23 años recién llegado a la ciudad. No podían hablar mucho porque no hablaban los mismos idiomas. Pero se entendieron en el tacto. El muchacho algo nervioso la trató con ternura como si supiera de un daño que le habían hecho. Acercó papel húmedo y empezó a limpiarla. Se puso de rodillas para separarle las piernas mientras le besaba los muslos y le acariciaba los senos. Pasaba su lengua por la vagina excitándola poco a poco. Ella iba reaccionando mientras presionaba su cabeza y abría más las piernas en señal de afirmación. A pesar de sus pocos años, el chico usaba la lengua y los labios con experiencia llevándola varias veces al punto de no regreso.

Ese joven hombre le provocó tres orgasmos -uno detrás del otro-. Entonces quiso compensarlo. Le bajó la cremallera. Le sacó el miembro endurecido y se lo metió en la boca usando las manos para masturbarlo. En pocos minutos sintió que se tragaba el semen tibio y lechoso de un hombre rubio y muy blanco que con la cara casi desfigurada de placer le acariciaba tiernamente la cabeza.

Cuando salió ese cuarto hombre del baño ella se acercó al lavamanos para enjuagarse la boca. Salió al bar, estaba a punto de ganar su apuesta. El último hombre la llevó al último sanitario y cerró la puerta. Le pidió que se quitara toda la ropa y que desnuda se sentara sobre el retrete. Le pidió que se masturbara, mientras él hacía lo mismo. Con el miembro endurecido le daba pequeños golpes en los senos y la boca. Le pidió que le besara los testículos. Ella podía ver la circulación acelerada de la sangre que hinchaba las venas de ese pene que seguía golpeándole la cara. Antes de terminar, el hombre le pidió que se pusiera de pie y se agachara para verle el culo. Contra todo pronóstico, el hombre sólo quería  ver cómo sus dedos masturbaban su vagina y acariciaban su ano, mientras él con movimientos acelerados se acercaba a su final. Se acercó a ella para derramar el semen sobre sus nalgas y desplomarse riendo a carcajadas como quien acaba de escuchar un chiste. Sintiéndose de buen ánimo ella comenzó a vestirse. Él sacó de la bolsa de su pantalón dos billetes de 100 euros que ella guardó en su sostén.

Ella tenía el cuerpo dolido pero tan relajado que apenas podía pedalear para regresar a casa. Llegó a ducharse y a dormir. Cuando despertó quiso hablarte de lo que había pasado, pero no pudo. No encontró las palabras para hacerte entender las cosas como ella las entendía. Nunca pudo decirte que esa noche terminó con ese tiempo en el cual ella para sobrevivir el vacío y la confusión necesitó darse de todas esas formas perversas, peligrosas y quizá incluso humillantes. 

No te dijo que después de esa noche ella ya no regresó más al bar de los amigos del este. Que el cambio que tu notaste en su actitud se debía a que había logrado recuperar una parte perdida de ella, que su energía se volvía a alinear y su cuerpo estaba otra vez despierto. Nunca te dijo que la noche de los cinco hombres le mostraron su inmensa capacidad de dar y sentir placer en un cuerpo que no piensa, ni calcula, ni analiza, pero siente, respira, huele, toca, prueba y muerde, se duele y disfruta sin preguntarse por lo que está bien o lo que está mal. Que después de ese periodo, todo en su cuerpo y su sexualidad fue tan distinto que por eso ustedes pudieron seguir juntos mucho tiempo más. Nunca te dijo que parte de ella se quedó en ese bar y que otra parte de ella regresó para no irse jamás.  

Un momento de vulgaridad...


lunes

Globesity: Fat's New Frontier



La contribución mexicana a la gordura y la obesidad globales: 


miércoles

El consumo de carne y el calentamiento global

Es escatológico y si, muy asqueroso. Pero más asco da ver lo que la gente por irresponsabilidad o ignorancia le hace a la tierra y al medio ambiente todos los días.



¿Tienes calor? Baja o elimina tu consumo de carnes y contribuirás a enfriar el mundo.

Cow de Johan Renck

lunes

Scopophilia o el amor por ver de Nan Goldin

Conocí el trabajo de Nan Goldin hace muchos, muchos años, mientras le practicaba sexo oral a un hombre sobre su sofá. Frente a mis ojos quedaban a la vista los lomos de varios libros colocados de forma horizontal en una mesita de centro. I'll be your mirror atrapó mi atención y cuando terminé de hacer lo que hacía y dejé complacido al dueño de los libros y el sofá, lo primero que hice fue tomar  ese catálogo y verlo.


Recuerdo que el trabajo me impactó. No había visto fotografías tan bellas tomadas en momentos y lugares tan auténticos y crudos. Las personas ahí retratadas expresaban situaciones y contextos de locura y miseria, de crudeza y demencia, de cuerpos intoxicados, alterados, operados, transformados por vidas aceleradas, excesivas, anómalas, pero al mismo tiempo normales y cotidianas. Le di tantas hojeadas y "ojeadas" al libro que me olvidé hasta de mi anfitrión.

 Desde entonces fui seguidora de la fotógrafa que tiene la misma edad que mi madre. He buscado y visto sus libros para observar y admirar los elementos de su estética y su discurso visual. Goldin siempre me conmueve, me perturba y me emociona.

Sus imágenes fueron en su momento un trabajo que denuncia y expone la degradación y violencia humanas (The Ballad of Sexual Dependency, 1986), distinto, radical y gozoso (Desire by numbers, 1994), de retratos íntimos y lúdicos, de corporeidades y sexualidades múltiples (The Devil's Playground, 2008). Es una obra que expresa la variedad de modalidades de vivir el amor, tener sexo, ser hombre o ser mujer, experimentar las drogas y la intensidad de las grandes ciudades, habitar la intimidad, ser parte de una comunidad, exponer un cuerpo and so on.

A finales de noviembre de 2011 que visité New York, paseando por Chelsea me encontré una de las sorpresas más gratas de mi viaje: una exposición en la galería Matthew Marks de lo último de mi admirada fotógrafa.


Era una muestra llamada Scopophilia que reunía fotografías realizadas en el museo de Louvre, cuando Goldin tuvo acceso a fotografiar esculturas y pinturas de la colección particular y elaborar sobre temas que a ella particularmente le obsesionan: el sexo, el deseo, el cuerpo y su desnudez, la violencia y la transexualidad. 



En la galería Matthew Marks algunas de las fotografías se propusieron solas, pero otras se montaron en las modalidades de dúos, tríos, cuartetos y orgías para expresar el contraste y la afinidad que las obras del Louvre tenían con muchas de las imágenes que Goldin había realizado y guardado. Algunas incluso eran inéditas.



Casualmente en ese viaje había pasado un día y su tarde-noche en una recámara de papeles apilados y botellas de alcohol tiradas por el piso, resolana que se colaba por un balcón, cama deshecha y un hombre desnudo. Era Brooklyn y las imágenes tan parecidas a las tomadas por Goldin, que casi creí que podría llegar a hacer una sesión de fotografías de sexo ruidoso y furioso en medio de periódicos viejos, sábanas húmedas y paredes blancas.   

Con la belleza, el estilo, la crudeza y contundencia que caracterizan las imágenes de Goldin, esta muestra es imperdible para quienes tienen intereses similares a los de la artista y gustan de pensar y reflexionar sobre las representaciones del amor, el erotismo, el sexo y el deseo. El nombre de la exposición viene del griego "el amor por ver" y hace honor a la artista que "ama ver" (aunque dudo que Nan ignore que en italiano vulgar scopare es coger).

Y traigo a cuento los encuentros con Goldin, y mis respectivos recuerdos, porque actualmente Scopophilia está recorriendo galerías en Europa y yo espero tener la oportunidad de volver a verla por aquí.





jueves

Venenos en tu comida

Haz la lista de estos venenos y revisa los ingredientes que contienen los "alimentos" procesados o productos de higiene y belleza personal que se venden en los súper mercados o tiendas departamentales, o incluso que se utilizan para la preparación de comidas en restaurantes.

Tienes el derecho de saber qué contiene lo que comes, lo que tu cuerpo absorbe, lo que daña a tu organismo. Tienes el derecho de prevenir enfermedades causadas por sustancias químicas que nuestros cuerpos no pueden ni deben consumir.

Tu decides.


sábado

Documentales indispensables sobre comida y alimentación

En los últimos años la alimentación y la comida han sido temas recurrentes entre documentalistas y cineastas que han identificado las señales que alertan del peligro que corremos todos los días al hacer lo que todo ser humano necesita para vivir: comer. 

Las denuncias de los efectos del régimen mundial de comida -que ataca la biodiversidad, envenena el suelo, el agua y el aire, convierte la comida en mercancía y arremete contra los productores/campesinos locales y sus métodos tradicionales de producción- han sido argumentos para desarrollar documentos visuales que se han convertido en material urgente de ver y conocer para hacer conciencia sobre lo que estamos comiendo.

Por la magnitud de la emergencia quiero compartir una lista de documentales indispensables para enterarnos de la esquizofrénica situación que vivimos. En un contexto estructural de crisis alimentaria una buena parte de la población vive en situación de hambre o hambruna, otra está a dieta, otra sobrevive con los efectos de enfermedades degenerativas (obesidad, cáncer, diabetes, hipertensión, etc.) y millones de hectáreas sirven para cultivar cereales que producen biocombustibles y alimentan animales hormonados, mientras una o dos corporaciones transnacionales hacen de todo para avasallar las producciones tradicionales y locales e invadir todos los nichos de mercado con productos transgénicos (genéticamente modificados, químicamente elaborados, carentes de todo valor nutricional o alimentario) que ponen en riesgo nuestra salud y bienestar. 

Ante este panorama en algunos lugares nuestro instinto de supervivencia se canaliza reaccionando ante estos embates generando alternativas para prevenir el desastre. El vegetarianismo, la creación de huertos urbanos, la defensa por el medio ambiente, los recursos naturales y las semillas criollas en el medio rural, son algunos de los fenómenos que se están presentando en distintas partes del mundo para expresar que hay quienes tienen esperanza y amor por la vida. Según vemos en estos documentales queda mucho por hacer porque cambiar y mover conciencias es lo más difícil. 

Pero hay que intentarlo.

A) Documentales que ilustran cómo la introducción de la biotecnología está derivando en la industrialización y procesamiento masivos de alimentos que contienen nulos valores nutricionales, orientando el consumo intensivo de ellos, enfermando a los consumidores.

Our daily Bread (2005) de Nikolaus Geyrhalte 



Food Inc. (2008) de Robert Kenner




B) Documentales que explican la relación que existe entre la alimentación y tipos de dietas y la aparición e incremento de enfermedades como el cáncer, la obesidad, la diabetes y la hipertensión convirtiendo a la gente en enfermos/clientes permanentes de la industria farmacéutica.


Forks over knives (2011) de Lee Fulkerson



Toda la película: 

http://www.megavideo.to/2127-watch-forks-over-knives-online-free-megavideo.html


A delicate balance (2008) de Aaron Scheibner



C) Documentales que ilustran cómo las corporaciones transnacionales están construyendo el régimen mundial de comida que intenta desaparecer el conocimiento local, la biodiversidad y a los campesinos del mundo para controlar a la gente convirtiéndola en consumidores/esclavos masivos de comida envenenada y de nula calidad nutricional. Este proceso es posible únicamente con la complicidad de los gobiernos que impulsan agendas contrarias a la construcción de la soberanía alimentaria y al desarrollo local y sustentable.   

The world according to Monsanto (2008) de Marie-Monique Robin


The corporation (2003) de Mark Achbar y Jeniffer Abbott


D) Documentales que muestran los efectos de la comida procesada en nuestros cuerpos y el de la industrialización de alimentos y consumo de carne en el medio ambiente

Super Size Me (2004) de Morgan Spurlock


Meat the Truth (2008) de Karen Soeters y Gertjan Zwanikken


LoveMEATender (2011) de Manu Coeman

Trailer



E) Documentales que muestran las alternativas y luchas que la gente da y podría dar para resistir/revertir este proceso y garantizar el derecho, y no el privilegio, de una mejor alimentación y la reacción del poder a esta acción organizada 

The Garden (2008) de Scott Hamilton 

Trailer


Food Fight (2008) de Chris Taylor 

Trailer



F) Documentales para explicar esto a las niñas y los niños:

How to feed the world de Denis van Waereveke



The Hidden Costs of Hamburgers



El huerto en casa, familiar, escolar o comunitario: nuevos espacios de subversión

Roger Doiron explica porqué un huerto o jardín en casa es actualmente un acto de subversión




Aquí la página de la organización que Doiron fundó y que se dedica a promover la producción y el consumo familiar, local, sano y orgánico


http://kgi.org/

jueves

De Liliya Khusainova: Alimentos transgénicos, los genocidas de nuestros días

La infertilidad se ha llegado a convertir en un problema catastrófico en nuestros días, que impacta cada vez a más parejas. Y esto tiene su explicación, rezan los resultados de varios estudios dedicados a los alimentos transgénicos. 

Uno de ellos es un estudio realizado por científicos rusos que demuestra que el principio fundamental de los alimentos modificados genéticamente, es la así llamada "prohibición de reproducción" para las futuras generaciones. 

La investigación reveló que, por ejemplo, la alimentación de hámsteres con soya genéticamente modificada provocó esterilidad completa después de dos o tres generaciones.  

En particular, se trata de las propiedades de alteración endocrina de glifosato que pueden causar problemas reproductivos: infertilidad, aborto involuntario, defectos de nacimiento y desarrollo sexual. Los fetos, los bebés y los niños son especialmente susceptibles: para el crecimiento y desarrollos óptimos es fundamental que su sistema hormonal funcione correctamente. 


Monsanto extermina a la población
Ahora el 90% de los productos genéticamente modificados pertenecen a la compañía estadounidense Monsanto. En su página web oficial la multinacional se declara como una empresa agrícola que tiene como objetivo ayudar a los agricultores a producir alimentos sanos y sin contaminación. Pero en el pasado la consigna de Monsanto era diferente: "Creamos una química que hace maravillas", lo que realmente refleja la esencia de sus actividades. Fundada en 1901, la corporación se posicionó como la mayor empresa química del siglo XX. 

Durante la Guerra de Vietnam Monsanto suministraba el arma química conocida como 'agente naranja' (herbicidas y defoliantes) para el Ejército de EE.UU., que ayudaba a rastrear y destruir a las tropas enemigas. Cientos de miles de hectáreas de bosques han sido destruidos, pero lo más importante es que unos dos millones de vietnamitas han sentido el efecto de esas sustancias. Las víctimas sufrieron deformaciones en la cabeza, se les caía el pelo y los dientes. Hasta ahora en las zonas de Vietnam donde se utilizaron dichas armas químicas se observa el más alto nivel de anomalías genéticas. 

Hoy en día el principal producto de Monsanto es el Roundup, un herbicida contra las malas hierbas. Muchos estudios científicos han demostrado que el Roundup es muy venenoso. Así, el profesor francés Robert Belle demostró que el herbicida provoca una división celular anormal y conduce al cáncer. 

Además, el nuevo estudio publicado en la revista 'The International Journal of Environmental Research and Public Health' reza que una enfermedad mortal de riñón, hasta ahora inexplicable, que está afectando a las regiones agrícolas pobres en todo el mundo, puede estar relacionada con el uso del herbicida Roundup de Monsanto en áreas con agua dura. 


"Mil millones de oro"
El promotor oficial de todo lo que está relacionado con los productos genéticamente modificados es la persona más rica del mundo, el fundador de Microsoft Bill Gates. Los últimos 10 años el filántropo se dedicó a la cuestión de la escasez de alimentos en África. La fundación de Bill y Melinda Gates suministra en varios Estados africanos sólo alimentos transgénicos, en particular, el arroz transgénico "de oro", que provoca la desaparición de los cilios en las trompas de Falopio, causando infertilidad. 

"Una gran cantidad de las semillas mejoradas utilizará técnicas de OMG con el tiempo, ya que se busca realmente una potente resistencia a la sequía, tolerancia a la sal  y otras cosas de esta índole", dijo Gates en una de sus recientes entrevistas.  

"Países de ingresos medios son los mayores usuarios de los OMG. Países como Brasil. Los pequeños agricultores han conseguido soja y algodón y cosas por el estilo. Pero emprendemos esfuerzos para que la agricultura africana alcance una alta productividad, que es alrededor de un tercio de la productividad del primer mundo en estos momentos", agregó. 

Se va a alcanzar una alta productividad, ¿pero qué va a pasar con la población? La reducción de la población del mundo y sobre todo en los países del tercer mundo, parece ser el objetivo principal de las actividades caritativas de Gates.  

Es un hecho ampliamente conocido que las élites occidentales están preocupadas por la escasez de recursos naturales. Hasta existen documentos oficiales en los que la población del planeta se divide en dos categorías, la principal: "mil millones de oro" y la subcategoría de los países en desarrollo, entre ellos Rusia. En total, son unos 5.000 millones de personas que deben ser exterminadas, consideran las élites mundiales. 

miércoles

martes

La alimentación orgánica y local. Combatiendo la hegemonía del régimen mundial de comida

Las formas en que los humanos estamos accediendo a cumplir y saciar la necesidad básica y fisiológica de comer se están homogeneizando alrededor del mundo. Los alimentos llegan a supermercados (que –generalmente- pertenecen a cadenas corporativas –muchas veces transnacionales) desplazando a los distribuidores locales de comida quienes venden en mercados de barrio, en puestos itinerantes, tianguis o  en los llamados mercados “sobre-ruedas”. Generando lo que se conoce como “desiertos de comida” en los cuales la gente –especialmente de bajos recursos- tiene acceso restringido a comida fresca, nutritiva y saludable.

En los centros urbanos la vida acelerada promueve la implementación de prácticas alimenticias en las que predomina el consumo de comida rápida y de alimentos preparados y enlatados. Así, en el ámbito de lo local, los hábitos alimenticios que se están promoviendo expresan una desconexión entre los consumidores y los productores de alimentos.



Esto se relaciona a la circulación internacional de productos alimenticios como mercancías, a la expansión transnacional de corporaciones dedicadas a los alimentos y  a la gobernanza global sobre los alimentos y su política. Además las prácticas y discursos de este régimen trascienden estos aspectos globales afectando la diversidad cultural, los derechos ciudadanos y la biodiversidad como una forma alternativa de práctica sustentable.

Tomando en cuenta que los productores y consumidores son sujetos que se movilizan y concientizan, se puede entender el surgimiento de un modelo alternativo concentrado en el nivel local que apunta a construir cierto tipo de resistencia a la hegemonía del “régimen mundial de comida” (Harriet Friedmann, dixit): la opción por los productos orgánicos y locales.

En esta alternativa –que se encuentra en distintas partes del mundo- se cuentan productores independientes o que participan de organizaciones, asociaciones, redes de trabajo, cooperativas o colectivos que impulsan proyectos productivos a pequeña o mediana escala, prescindiendo de fertilizantes y pesticidas químicos, combatiendo el monocultivo, haciendo uso de técnicas que combinan innovación sustentable con conocimiento local y tradicional. Sus alimentos son, independientemente de la certificación, los que se han socializado como productos orgánicos. En ocasiones esta cadena incluye distribuidores encargados de hacer posible el acceso a estos productos y son el único intermediario entre los productores y los consumidores.



Estos últimos expresan más claramente los cambios en los hábitos alimenticios. Preocupados por su bienestar, conscientes de los efectos a la salud que tienen los productos procesados, sensibles a la situación de los productores locales, y preocupados por apoyar las economías locales, buscan acceder a una alimentación más sana comprando en tianguis y tiendas establecidas que ofrecen los productos locales, más sanos y cercanos.

Estos sistemas locales de comida derivan de privilegiar el conocimiento local sobre las prácticas homogéneas contribuyendo a generar capital social (entendido esto como formas comunitarias de participación, solidaridad y la implementación de una serie de valores que apuntan hacia el bien común) y capital público (entendido como el acceso al uso comunitario de la tierra, apoyo local a los sistemas de comida y sus economías).

Esto representa un proceso contrario a la política global de producción y consumo de comida. Alrededor del mundo testificamos la conformación de un movimiento constituido por sujetos preocupados por la seguridad y soberanía alimentarias.

Si entendemos que la comida es un “hecho social altamente condensado” (Arjun Appadurai, dixit) y un potente vehículo para examinar cambios en los ámbitos económicos, políticos, demográficos, culturales y ambientales, la alimentación que incluye productos orgánicos y locales, trascendiendo la tendencia o moda, está manifestando la preocupación social que surge por los procedimientos de producción industrializada y masificada de alimentos, la hábitos de consumo estandarizado, los cambios de dietas y la escasez de alimentos.

Por ello promover la opción por lo orgánico y lo local contribuirá a una re-valoración y transmisión de saberes locales, a re-establecer las relaciones campo-ciudad, a reconstruir el tejido social fomentando prácticas de apoyo mutuo y solidaridad, mejorar las economías locales y diversificarlas, crear una relación distinta entre los humanos y la naturaleza, y promover una política sensible a los problemas de salud pública, al deterioro del medio ambiente y a los efectos adversos que el régimen mundial de comida tiene sobre nuestras vidas. 

Texto publicado originalmente en El Jolgorio Cultural, Oaxaca



miércoles

Ellas/Nosotras/Elles. A propósito de la película de Małgorzata Szumowska


Anne (Juliette Binoche) es una periodista que escribe reportajes para la famosa revista Elle. Es -además de una mujer que pasa de los 40 años, guapa y elegante-, esposa y madre de dos hijos.

Mientras escribe, Anne es capaz de poner ropa a lavar, recoger el tiradero de sus hijos, ir al mercado y colocar la vajilla sucia en el lava trastes. Tiene una vida que se antoja “normal”, la cual transcurre en un amplio e iluminado departamento en Paris.

Para realizar su último reportaje Anne escucha las dos entrevistas que le realizó a sus informantes, un par de bellas jóvenes estudiantes que le permitieron entrar en un mundo para ella desconocido: el de quienes recurren a la prostitución de manera independiente para pagar sus estudios universitarios y tener una vida decorosa. Son las escorts, quienes que no se paran en las esquinas ni trabajan en burdeles pero intercambian sexo por dinero con clientes frecuentes.  

En una ocasión Alicja  (Joanna Kulig) y Charlotte (Anais Demoustier) por separado se encuentran con Anne.  A la primera la encuentra una noche en su lujoso departamento, a la segunda en un parque durante un día soleado. El ambiente de la entrevista y las distintas personalidades de ambas chicas le ayudan a Anne a conocer un lado poco conocido del trabajo sexual: uno en el que no existe la explotación, ni la violencia y que se presenta como una opción para que estas chicas estudiantes tengan un mejor futuro.

Anne, que se asume feminista y moderna, desconocía que la prostitución podría darse bajo condiciones que a Charlotte le permiten estudiar y a Alicja mejorar su nivel de vida e incluso enviar dinero a su familia en algún país del este europeo. Ambas, para sorpresa de la periodista, expresan que de entre las diversas emociones que surgen de su trabajo hay varias que rayan en el placer y el gozo que da sentirse deseada y poderosa. Alicja se explaya platicando de sus clientes, de sus hábitos, modos y perversiones, de sus solicitudes en la cama o en la mesa y del dinero que hace.  Charlotte le habla de la autonomía que tiene sobre su tiempo, del cariño que a veces siente por algún cliente frecuente, de las mentiras que tienen que decir ante su familia y de los sueños que espera ver realizados.

Para una mujer que no ha sufrido privaciones y vive rodeada de privilegios imaginarse a este par de jóvenes acostándose con hombres de diversas edades y aspectos físicos le resulta difícil de explicar. Mientras escucha sus voces, Anne rememora los rostros, los aspectos, los cuerpos de estas dos chicas que sin mostrar la aflicción que típicamente se asocia al trabajo sexual le cuentan a Anne como fue que se iniciaron en ese ámbito laboral y como es que lo sobreviven aparentando ser chicas “normales”.

Anne piensa y se confunde. Ve transcurrir su cómoda y glamurosa vida al lado de un hombre al que ve poco porque trabaja mucho y con el que seguramente el sexo hace mucho que dejó de ser bueno. 

Al escuchar los testimonios frente a la computadora, Anne se confronta ante los imaginarios y prejuicios que rodean esta práctica del mercado del sexo. Las palabras de Charlotte y Alicja le muestran a Anne otra dimensión del trabajo más antiguo del mundo y esto la sacude. La escritura de su reportaje se convierte en un viaje interior para Anne y un cuestionamiento cuasi dramático sobre su vida como mujer y esposa.  

En esos días empeñada en terminar el reportaje, encuentra que su hijo y su esposo ven pornografía en internet, que cotidianamente tiene que lidiar con discursos de machos y que en el fondo quizá las mujeres como ella no son tan distintas a las mujeres que ha entrevistado. ¿No tiene Anne ganas también de sexo salvaje y lleno de pasión? ¿No tendrá el deseo de sentirse deseada, capaz de excitar a alguien? ¿aunque sea a un desconocido?

Anne no sabía que prostituirse no siempre implica entrar en una red de trata de mujeres, trabajar en un prostíbulo o parada por la calle. Anne desconocía que dos estudiantes con aspiraciones y planes podrían recurrir al sexo por dinero, como quien recurre a otro tipo de trabajo, pero en este caso con autonomía, capacidad de decisión y en ocasiones hasta placer y gozo. Esto no garantiza seguridad en el 100% de los casos, pero si la independencia de trabajar por cuenta propia, invirtiendo el tiempo del que se dispone sin sacrificar la otra vida.
  
La película de Małgorzata Szumowska pone en cuestión un tema importante en estos tiempos cuando los modelos y formas de vida familiares, de pareja y laborales son continuamente retados ante prácticas y discursos que redefinen lo que es un trabajo “honesto” y uno “deshonesto”, lo que es una relación “normal y estable” y una que no lo es, lo que es una mujer que, cuando se termina la pasión, es capaz de intercambiar sexo y fingir orgasmos por una vida estable y normal y una que cobra por sexo para sobrevivir.

Anne escribe sobre Ellas pero decir “Ellas”, hablar de “Ellas”, platicar de “Ellas” nos separa y distancia, entonces ¿Qué somos Nosotras?

¿No pagamos, a veces, las mujeres con sexo cuando recibimos un regalo?, ¿No fingimos orgasmos para complacer a otros?, ¿No tenemos sexo, en ocasiones, para lograr algo?, ¿No contentamos a la pareja agradándola en la cama?, ¿No hemos sido, en ciertas situaciones, expertas negociantes de sexo por tener o conseguir lo que creemos que es amor, tranquilidad, un “hogar feliz”, una familia?, ¿No resolvemos con sexo algunas veces las confrontaciones con la pareja? ¿En qué se diferencian quienes no cobran pero negocian en la cama y quienes cobran para garantizarse un mejor nivel de vida? ¿Cuál es en esencia la diferencia?

Anne no logra responderse pero, por lo menos, logra preguntárselo.